miércoles, 22 de agosto de 2007

Acuérdate de la enseñana de tu madre


Un joven había caído cada vez más bajo en la delincuencia. Nada parecía detenerle. De delito en delito había pasado al atraco a mano armada. Un día se presentó ante una ventanilla con un arma y exigió el dinero de la caja. La cajera, una señora ya de edad, lo miró fijamente durante un momento y por una inexplicable razón, olvidando toda prudencia, le hablóp tranquila y seriamente:


- Hijo mío, estás arruinando tu vida. Tarde o temprano te capturarán, y te echarán a la cárcel. Te ruego, reflexiona y acuérdate de la enseñanza de tu madre.


De repente el muchacho dió media vuelta, se fue y sinn decir nada. Algunos días después de esa aventura, el joven se presentó ante la policía, pero cuando se le preguntó porqué se había ido sin robar nada, él repondió:


-Esa mujer me hizo pensar en mi madre, hablaba como ella y se le parecía.


No sabemos què fue del joven, pero esta historia subraya lo importante de la enseñanza de los padres y de la educación dada a los hijos desde su temprana edad. Enseñarles la cortesía y el respeto por los demàs, està bien, pero criarlos "en disciplina y amonestación del Señor" es aún mejor. Porque "el principio de la sabiduría, es el temos del Señor".


Dios les bendiga!!!

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